Efecto 2011

No había tenido mucho tiempo para poder escribir lo que estaba pasando en mi mente, corazón y espiritu durantes estos tres días que han sido fenomenales. Llegue a Morelia con una gran expectativa en mi corazón y al mismo tiempo dentro de mi había una sensación de cansancio. Pronto esa sensación que produce la rutina, se fue para darle lugar a la esperanza y a un tiempo de renuevo.
El primer día se podía ver en la cara de los asistentes a esta extraordinaria convocatoria una felicidad enorme. Sin embargo, había algo en el ambiente, podía sentirse que los mas de 4000 asistentes estaban allí con un propósito específico: encontrarse con Dios, ser animados, ser retados, y ser equipados por personas que Dios ha utilizado en diferentes partes de la Iglesia.
Se podía sentir en el ambiente una gran expectación de lo que Dios iba a hacer en los siguientes tres días. Los que asistimos, entendimos que, no estabamos respondiendo al llamado de una Iglesia, ministerio o predicador en particular. Habíamos sido convocados por Dios, el Espíritu Santo gentilmente y con mucha gracia depositó en nuestro corazón un deseo por estar en Morelia.
Fue hermoso ver como diferentes expresiones de la Casa de Dios se dieron cita en una ciudad, lo que más toco mi vida fue que la Casa en su totalidad se unio en un mismo espíritu para no solo ser equipados sino para encontrarse con Dios y por consiguiente adorarle en un mismo sentir. Tuve la posibilidad de saludar a ministros, amigos míos, de iglesias carismáticas, pentecostales, bautistas, fundamentales, hermanos libres, en fin de diversas exprfesiones del cristianismo. 
Creo de todo corazón que algo está comenzando a suceder en la Iglesia. Me anima ver como 4000+ personas pudimos unirnos, dejar a un lado las diferencias, y abrazar lo que nos une: Cristo y el deseo por ver a la Iglesia Mexicana avanzar y traer renombre a Dios.
Cada sesión unida durante los tiempos de alabanza solo podía pensar en lo Santiago escribio:
“Acérquense a Dios, y Dios se acercará a ustedes.” Stg. 4.8 NTV
Por tres días el pueblo de Dios colectivamente se acercó a él y él honro su palabra y se acerco a nosotros. Efecto 2011 tenía como objetivo causar un efecto que transformará a México. Sin embargo creo que el mayor efecto que la conferencia tuvo fue en el corazón, en la visión, en el sentir, y en la forma de hacer ministerio de todos los que asistimos. Considero que cuando se produce un efecto en el corazón de una persona ésta tiene todo el potencial de afectar su entorno. Creo firmemente, y es mi oración, que como compañía de creyentes tenemos que dejar que lo eterno afecte lo interno para que podamos influenciar lo externo.
Si el 10% de los 4000+ personas que estuvimos por tres días delante de Dios en verdad logramos digerir, comprender pero sobre todo comenzar a poner en práctica lo que Dios habló a través de Su palabra mediante grandes siervos suyos, entonces creo de todo corazón que la Iglesia Evangélica Mexicana comenzará a renovarse y por consiguiente empezará a ser relevante a la sociedad, y cuando esto suceda habremos comenzado a hacer relevante el mensaje de Dios a una generación que está lejos de Dios y sin esperanza.
