Tu Verdadero Ayudador
El miércoles por la noche estaba acostado leyendo mi Biblia. Estaba leyendo los Salmos y llegue al Salmo 146. Entonces las palabras comenzaron a saltar por todos lados, de pronto todo fue claro en mi mente, supe que tenía que escribir sobre eso en un futuro. Así que me levante y lo apunte en un cuaderno especial que tengo junto a mi cama. El jueves estaba trabajando en el mensaje dominical y de nuevo Dios trajo a mi mente el Salmo 146. Recuerdo haberle dicho a Dios: “Señor ¿quieres que cambie de tema? estamos a jueves y ya casi tengo el sermón completo!!!!” Y la respuesta de Dios fue un contundente: “Vas a hablar lo que yo quiero que hable y lo que yo estoy poniendo en tu corazón.”
En los últimos días hemos visto en nuestros televisores, cómo se dice popularmente: “les llueve sobre mojado”, a los habitantes de un país muy chico, un país sumido en la pobreza, un país que decidió darle la espalda a Dios. Todos hemos sido sorprendidos por lo que sucedió en aquel país. Quedo literalmente destruido. No sé ustedes pero a mi las imágenes que veía me conmovían mucho. Y creo que lo hacían porque hace unos años tuve la bendición de ir, junto con otros chavos del CEQ, a un viaje misionero a la República Dominicana. Trabajamos en una zona muy cerca a Haití, con gente que salió de allí, con gente que es extremadamente pobre. Cuando ves el dolor, cuando ves la pobreza, cuando ves el caos, lo único que piensas es que necesitan ayuda.
Desconozco la situación por la que estés atravesando en este momento. Pero lo que si sé es que yo he pasado por momentos en los que definitivamente necesité ayuda y estoy convencido que pasaré por momentos en los que sin lugar a dudas ocuparé ayuda. Y es justo en medio de estos momentos que se a dónde recurrir para conseguir esa ayuda. Con toda la confianza del mundo sé que puedo acercarme con confianza al trono de la misericordia por el sacrificio de Cristo. Sé que puedo correr a su gracia, sé que puedo correr a su amor, sé que me puedo acercar a Dios y el se acercará a mi. Porque en Cristo la puerta está abierta, la puerta está abierta por la sangre que Cristo derramo. El Salmo 146 me habla de mi Dios, me habla de un Dios de gracia, de un Dios de amor, de un Dios que es mi Verdadero Ayudador.
- Tu Verdadero Ayudador: Hace Justicia
La justicia es un atributo de Dios que mantiene lo que es coherente con su carácter por lo tanto necesariamente juzga lo que es contrario.
La justicia de Dios tiene alcances físicos y espirituales. En cuanto a aspectos físicos podemos leer en la Biblia como siempre se llama a hacer algo por el pobre, por el desvalido, por el que no tiene casa, para el hambriento. El jubileo creo es un muy buen ejemplo del alcance físico de la justicia de Dios. Además en Santiago se nos invita a ayudar a los huérfanos y a las viudas. La justicia de Dios tiene alcances físicos y creo que va de la mano con la acción social.
En cuanto al alcance espiritual de la justicia de Dios podríamos hablar mas de un año semanalmente y aún así no terminar de profundizar en el tema. Sin embargo quiero que hagamos un alto por unos minutos y examinemos rápidamente un poco de la justicia de Dios.
La justicia de Dios es revelada través del Evangelio y es apropiada por fe. Dios hizo justicia en Cristo Jesús. Dios es Santo y por lo tanto demanda santidad. Dios no tolera el pecado. Cuando el pecado entro en la tierra, a pesar de que amaba enormemente al hombre tenía que castigar el pecado. A toda acción le corresponde una acción y la consecuencia del pecado es muerte. Es una separación eterna entre el ser humano y Dios. Es vivir toda la eternidad lejos de Dios. Dios tenía que castigar el pecado porque tenía que mantenerse coherente con su carácter santo. Parte de esa coherencia es que Dios es AMOR. Y en su amor el no quería que el hombre estuviera separado de él.
Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo *unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. Jn. 3.15 NVI
La Biblia nos dice que todos hemos pecado y por consiguiente somos receptores del castigo que el pecado acarrea. Rom. 3.23 Sin embargo en Cristo Dios presento un recurso mediante el cuál nosotros podremos ser reconciliados con él. Es a través del sacrificio de Cristo en la Cruz del calvario que nuestros pecados son perdonados. En Cristo se manifestó la justicia de Dios.
Pero gracias a él ustedes están unidos a Cristo Jesús, a quien Dios ha hecho nuestra sabiduría —es decir, nuestra *justificación, *santificación y redención—31 para que, como está escrito: «Si alguien ha de gloriarse, que se gloríe en el Señor.» 1 Cor. 1.30-31 NVI
Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena.8 Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.
9 Y ahora que hemos sido justificados por su sangre, ¡con cuánta más razón, por medio de él, seremos salvados del castigo de Dios! Rom. 5.7-9 NVI
La justicia es una cualidad que debiera caracterizar al creyente. Como cristianos debemos ser imitadores de Jesús, y debemos reproducir en la tierra aquellas cualidades de nuestro Salvador que cambian vidas. Una de esas cualidades es la justicia. Como creyentes creo que la justicia es algo que nos debiera caracterizar.
No ofrezcan los miembros de su cuerpo al pecado como instrumentos de injusticia; al contrario, ofrézcanse más bien a Dios como quienes han vuelto de la muerte a la vida, presentando los miembros de su cuerpo como instrumentos de justicia.
Hablo en términos humanos, por las limitaciones de su *naturaleza humana. Antes ofrecían ustedes los miembros de su cuerpo para servir a la impureza, que lleva más y más a la maldad; ofrézcanlos ahora para servir a la justicia que lleva a la *santidad.
Pero ahora que han sido liberados del pecado y se han puesto al servicio de Dios, cosechan la santidad que conduce a la vida eterna. Rom. 6.13, 19 & 22
RECUERDA:
Quizá creas que no puedes salir de donde estás, quizá algún día caerás en una posición en tu vida en la que sentirás que no puedes salir. Habrá momentos en los que nos sentiremos completamente devastados. En esos momentos recuerda que tienes un Dios que es tu verdadero ayudar que el que hace justicia. No importa la situación, no importa el problema, no importa lo que la gente diga, tienes un Dios que es Justo.
Tu Verdadero Ayudador: Da vista
El Señor da vista a los ciegos,
el Señor sostiene a los agobiados,
el Señor ama a los justos. Salmo 146.8 NVI
El Salmo 146 también me recuerda que tengo un Dios que es experto en darme vista. En regresarme la visión cuando por momentos pierdo el rumbo de dónde Él me está queriendo llevar. Cuando quizá la noche parezca muy oscura y desde mi perspectiva no alcanzo a ver nada, Él irrumpe y me da vista.
Su Presencia
Samuel dormía en el santuario, donde se encontraba el arca de Dios. La lámpara de Dios todavía estaba encendida…..Samuel todavía no conocía al Señor, ni su palabra se le había revelado….Entonces Elí se dio cuenta de que el Señor estaba llamando al muchacho. —Ve y acuéstate —le dijo Elí—. Si alguien vuelve a llamarte, dile: “Habla, Señor, que tu siervo escucha.” Así que Samuel se fue y se acostó en su cama. Entonces el Señor se le acercó y lo llamó de nuevo: —¡Samuel! ¡Samuel!
—Habla, que tu siervo escucha —respondió Samuel.
—Mira —le dijo el Señor—, estoy por hacer en Israel algo1 Sam. 3.1-11 NVI
¿Alguna vez has recibido una llamada de una persona que no conoces? ¿Has contestado el teléfono y la persona que está del otro lado de la línea te saluda como si fueran los grandes amigos y por mas que intentas no logras identificar la voz? ¿Te ha pasado que no reconoces la voz de una persona que te conoce?
La primera vez que Dios le habló a este siervo suyo no identificó que Dios mismo le estaba hablando. Escucho la voz de Dios y la confundió. Un hombre espiritual que si conocía la voz de Dios reconoció que Dios le estaba hablando a su joven discípulo. Analicemos de cerca esta historia.
La historia de Samuel es una de las historias mas interesantes en la Biblia, es una historia en la que se evidencía de una forma fehaciente la fidelidad de Dios. No solo vemos a Dios siendo fiel sino le vemos recompensando la confianza de sus hijos. Dios honra la fidelidad de sus hijos.
Los padres de Samuel se llamaban Elcaná y Ana. El padre de Samuel tenía dos esposas. Penina a diferencia de Ana tenía hijos. Ana le pide a Dios un hijo y le promete dedicar al niño si Dios contesta positivamente su oración. Unos meses después Ana quedó embarazada. Los estudiosos estiman que Samuel habría tenido entre 12 y 16 años cuando tuvo un encuentro con la presencia de Dios que cambiaría su vida.
1. Activismo Religioso no es sinónimo de Intimidad con Dios.
Samuel dormía en el templo, donde se encontraba el arca de Dios La lámpara de Dios todavía estaba encendida. Para mi esta frase tiene un profundo significado. El pequeño Samuel vivía constantemente en medio de la Presencia de Dios. Se le había entrenado para servir, para vivir constantemente en el templo, abrir las puertas, cambiar el aceite, el pequeño Samuel estaba siendo entrenado.
Estoy convencido de que Samuel sabía como orar, conocía los requisitos para las ofrendas. El conocía la adoración que los levitas ofrecían. Sin embargo no conocía la voz de Dios. En esos tiempos ellos no tenían ni la presencia constante del Espíritu Santo ni la Biblia.
Me llama la atención que el texto bíblico diga que: “donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada…” RVR60 Algunos estudiosos sugieren que el pequeño Samuel dormía en un cuartito al lado, otros sugieren que dormía donde estaba el candelabro. Cualquiera haya sido el caso. Lo interesante es que el texto menciona el altar y el candelabro. Para mi tiene un simbolismo que vale la pena analizar por un momento.
El altar respuesta la adoración continua que sube delante de Dios. El altar nos habla de adoración y oración continua. El Salmo 141.2 NBD dice:
“Que suba a tu presencia mi oración como una ofrenda de incienso; que hacia ti levante mis manos como un sacrificio vespertino.”
Cuando lo tomó, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. Cada uno tenía un arpa y copas de oro llenas de incienso, que son las oraciones del *pueblo de Dios. Ap. 5.8 NVI
Se acercó otro ángel y se puso de pie frente al altar. Tenía un incensario de oro, y se le entregó mucho incienso para ofrecerlo, junto con las oraciones de todo el *pueblo de Dios, sobre el altar de oro que está delante del trono. Y junto con esas oraciones, subió el humo del incienso desde la mano del ángel hasta la presencia de Dios. Ap. 8.3-4
El pasaje no solo menciona el altar sino la lámpara y esta tiene aun otros significados muy importantes. El candelabro estaba hecho de oro puro. Algunos han estimado que el valor en dólares del candelabro sería de aproximadamente US$ 25,000.000
La mayoría de los estudiosos coinciden en que esta lámpara de aceite tiene dos connotaciones aplicables. El primer simbolismo dice que el candelabro representa a Jesús. Se nos dice que el candelabro era de una sola pieza y que de está salían las demás lampas pequeñas esto nos recuerda que Cristo es la cabeza de la Iglesia. También este candelabro de oro tenía que ser labrado a martillo, esto representa el dolor y sufrimiento de Cristo en la cruz del calvario. Estaba hecho de oro puro representando así la perfección de Jesús.
El segundo simbolismo que le dan al candelabro es al trabo del Espíritu Santo en nuestras vidas. Es gracias al E.S. que las cosas de Dios pueden ser conocidas y entendidas. El nos ilumina para poder entender las grandes joyas que Dios nos ha dejado en su Palabra.
El que no tiene el Espíritu no puede aceptar lo que viene del Espíritu de Dios, pues le parece una locura. No lo puede entender, porque hay que discernirlo con la ayuda del Espíritu. 1 Cor. 2.14 NBD
Samuel estaba familiarizado con la oración y la adoración sin embargo no conocía la voz de Dios. Es posible vivir en un ambiente espiritual, religioso, cumpliendo cabalmente con la liturgia evangélica; orar y adorar a Dios y no identificar la voz de Dios. Con mucha frecuencia nos familiarizamos con disciplinas espirituales que nos ayudan a oír la voz de Dios, al grado de enfocarnos mas en estas disciplinas que en buscar la presencia de Dios y escuchar su suave dulce voz.
2. Selah…. detente y piensa al respecto
Entonces Elí se dio cuenta de que el Señor estaba llamando al muchacho. Ve y acuéstate —le dijo Elí—. Si alguien vuelve a llamarte, dile: “Habla, Señor, que tu siervo escucha.” Así que Samuel se fue y se acostó en su cama.
1 Sam. 3.8b-9 NVI
Dios llamo 3 veces a Samuel, sin embargo él no conocía la voz de Dios. Samuel acudió con Elí, pensando que el le estaba llamando. En la tercera ocasión Elí, su mentor espiritual, se dio cuenta de lo que estaba ocurriendo, supo que Dios estaba llamando al muchacho, la Biblia dice que: “ se dio cuenta de que el Señor estaba llamando al muchacho”. Me llama la atención el consejo que le dio al pequeño Samuel, y el consejo fue el siguiente: “Ve y acuéstate”.
Creo que este es un excelente consejo. Lo que Elí le estaba comunicando a Samuel era: “Quédate quieto, espera, escucha y contesta”. Hay una palabra en la Biblia que en verdad me gusta mucho. Esta palabra es: Selah. Tiene bastante significados, el que mas me agrada es el de: Detente y escucha. Algunos estudiosos dicen que también se le da el significado de oración, de conectarse. En la práctica diaria Selah podría ser: “Detente, escucha, ora y conéctate”.
Elí sabía que Dios se estaba acercando al muchacho y que de hecho le estaba hablando. Con frecuencia nosotros nos encontramos en un mundo tan ocupado, tan lleno de actividades, de agendas repletas que la sola idea de parar por un momento no suena como una opción. Necesitamos tiempos de quietud, de tranquilidad para descansar en Dios, en su presencia.
Se ocupa el término griego prosopon (πρόσωπον) para referirse a la presencia de Dios. Y este término literalmente significa en la cara de, también se le usa para referirse a la externa, presentación no dividida, o manifestación de un individuo que puede entenderse por medio de otras cosas. La presencia de Dios es un lugar donde la oración es escuchada, es un lugar de bendición. Experimentar la presencia de Dios es experimentar el rostro brillante de Dios (Salmo 67.1). Es volvernos conscientes de Dios en el presente para vivir como si en verdad estuviera presente a lado nuestro.
Reconozco que por muchos años viví mi vida espiritual de manera conformista, leía mi Biblia y oraba de manera rutinaria al punto que me familiarice con esa rutina. Sin embargo me olvide de descansar en Dios, de buscar verdaderamente su rostro, de buscar su presencia manifiesta en mi vida, me olvide de escuchar su voz. Recuerdo una predicación que se dio en el CEQ algunos meses atrás, en la que se nos animaba a experimentar la realidad de la presencia de Dios. Y tiene razón, crecimos conociendo en un nivel intelectual a la persona del Espíritu Santo y nunca se nos animó a vivirlo.
En los últimos meses me propuse llevar mi relación con Dios a otro nivel, decidí que era hora de comenzar a experimentar la presencia de Dios, decidí que ya me había familiarizado bastante con mi rutina. Así comencé un viaje, por el cuál sigo transitando que me ha llevado a momentos de quietud, momentos de tranquilidad en los que mis oídos están atentos a la voz de Dios.
He descubierto que para experimentar una comunión mas profunda, mas amorosa con Dios, necesito una atmósfera de silencio absoluto. Uno de los roles del E.S. es llevarnos a una comunión más íntima con Cristo, pero para que esto suceda necesitamos calmar nuestro espíritu, tranquilizarnos.
el Señor está en su *santo templo; guarde toda la tierra silencio en su presencia! Habacuc 2.20 NVI
«Quédense quietos, reconozcan que yo soy Dios.
¡Yo seré exaltado entre las naciones!
¡Yo seré enaltecido en la tierra!» Salmo 46.10 NVI
Considero que es importante el por un momento detenernos, guardar silencio, no solo por respeto a Dios sino para poder escuchar correctamente lo que Dios está diciendo a nuestro corazón a través de su Palabra. Al guardar silencio podemos con mas facilidad enfocarnos en Dios, enfocarnos en la persona de Cristo, enfocarnos en las hermosas promesas de Dios, enfocarnos en lo que Dios quiere que hagamos. Enfocarnos en Jesús nos ayuda a centrarnos en la santa presencia de Dios.
A veces sencillamente tenemos que guardar silencio y esperar a Dios. Desde mi propia experiencia puedo decir que en la primera vas a poder identificar con claridad lo que Dios está hablando a tu corazón. Al principio no será fácil y seguramente te distraerás, con frecuencia vendrán a tu mente todos los pendientes como las preocupaciones. Mark Vickler nos da unos pasos sencillos que indudablemente nos ayudarán:
- Cosas por hacer. Anótalas, para que después no estén molestando.
- Conciencia de Pecado. Confiesa tus pecados y cúbrete con la capa de justicia, con la sangre de Cristo.
- Distracción Mental. Una mente que revolotea no ayuda, así que enfócate en una visión de Jesús junto a ti.
- Entra en contacto con tu corazón. Empieza a cantar y escuchar la canción espontánea que borbotea en tu corazón.
- Tiempo adicional para estar en comunión cuando tu mente está preparada y quieta. Date cuenta de momentos en los que haces cosas en automático, pues son momentos ideales para escuchar la voz de Dios, para estar en contacto con él.
Te invito a que te detengas y pienses al respecto. Te invito a que tengas tiempos de Selah en tu vida. El camino no será fácil, te invito a que esperes a Dios, pues es una sabia y provechosa inversión que, créeme, con el tiempo cosechará abundantes dividendos en tu vida. La profunda sugerencia que Elí le dio a Samuel es una que deberíamos nosotros seguir. El joven Samuel como leemos obedeció la instrucción de Elí.
Así que Samuel se fue y se acostó en su cama. 1. Sam. 3.9b
- Está dispuesto a escuchar la voz de Dios…. y obedece.
Así que Samuel se fue y se acostó en su cama. Entonces el Señor se le acercó y lo llamó de nuevo:—¡Samuel! ¡Samuel! —Habla, que tu siervo escucha —respondió Samuel. —Mira —le dijo el Señor—, estoy por hacer… algo… Sam. 3.9b-11a
Samuel estuvo dispuesto a escuchar lo que Dios quería decirle. La forma como contesto al llamado de Dios me deja sin palabras, pues implica muchísima responsabilidad. Samuel dijo: “ Habla, que tu siervo escucha”. Que poderosa declaración, pero a la vez cargada de una tremenda responsabilidad. En palabras sencillas creo que Samuel le estaba diciendo a Dios: “Dime lo que quieras que yo estoy dispuesto a cumplir con lo que me digas al pie de la letra”. Nosotros, ¿estamos dispuestos a hacer una declaración como esa?
Samuel no conocía la voz de Dios. A pesar de estar familiarizado con la vida espiritual, el no conocía la voz de Dios, en su tiempo la Palabra Escrita no había sido revelada. Hoy en día tu y yo contamos con la Palabra escrita de Dios. Tenemos la Palabra de Dios a nuestro alcance, pero ¿conocemos realmente la voz de Dios?
Tu y yo podemos, hoy, gracias al sacrifico de Cristo entrar directamente a la presencia de Dios sin ningún problema mediante la oración. La Biblia dice:
Acerquémonos, pues, confiadamente al trono del Dios de amor, para encontrar allí misericordia y gracia en el momento en que las necesitemos.
Heb. 4.16 NBD
Así que sin temor y con confianza y con seguridad acerquémonos al trono de la gracia (el trono del inmerecido favor de Dios para nosotros pecadores), para que podamos recibir misericordia [para nuestros fracasos] y hallemos gracia que nos ayude en buen momento para cada necesidad [ayuda apropiada y ayuda en tiempo exacto, que viene justo cuando la necesitamos] Heb. 4.16 AMP
Dios nos invita a que nos acerquemos a Él. Una vez que nos acercamos a Su trono, una vez que entramos en su presencia, hallamos misericordia, hallamos gracia, pero también escuchamos su voz y debemos estar dispuestos a obedecerle. Una forma práctica en la que se manifiesta que estamos siendo empapados con la presencia de Dios, una evidencia tangible pero a la vez práctica de que hemos entrado a su presencia es la obediencia. Cuando entramos en la presencia de Dios y escuchamos con atención la voz de Dios, no solo la escuchamos sino que la meditamos entonces ocurre lo siguiente: la forma en la que hablamos cambia, la forma en la que actuamos cambia, la forma en la que pensamos cambia. Por eso la Biblia dice:
No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. Rom. 12.2
Una de las descripciones que en lo personal mas me gusta sobre la voz de Dios la hallamos en 1 Reyes 19.
Como heraldo del Señor vino un viento recio, tan violento que partió las montañas e hizo añicos las rocas; pero el Señor no estaba en el viento. Al viento lo siguió un terremoto, pero el Señor tampoco estaba en el terremoto. Tras el terremoto vino un fuego, pero el Señor tampoco estaba en el fuego. Y después del fuego vino un suave murmullo. Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto y, saliendo, se puso a la entrada de la cueva. 1 Reyes.19.11b-13a NVI
Dios le había dicho a Elías que el iba a pasar por donde el estaba. Dios cumplió su promesa y se manifestó visiblemente delante de Elías. Hubo un gran viento, un terremoto, un fuego, sin embargo Elías seguía en la cueva. Fue cuando escuchó un suave murmullo que Elías salió, el logró identificar la voz de Dios.
Me gusta mucho esta descripción de la voz de Dios, un suave murmullo. Un suave murmullo que hoy susurra a mi corazón cuando estoy delante de Él orando, meditando, esperando. En mi experiencia he descubierto que la oración es una herramienta poderosa para ser sensible a la dulce voz de Dios.
La oración:
- Nos ayuda a ser conscientes de la presencia de Dios.
- Hace a Dios mas real para nosotros.
- Nos limpia profundamente haciendo que nuestras trabas caigan.
- Nos ayuda a enfrentar tribulaciones.
- Nos ayuda a responder a la realidad tal cual es.
No estoy hablando de buscar experiencias místicas sino llegar a un punto en la vida en la que somos conscientes de que estamos unidos a Dios. Sin embargo reconozco que se puede experimentar la presencia de Dios. A través de la oración de la Palabra de Dios yo le permito al E.S. echar luz sobre mis fragmentaciones para que pueda limpiarme y sanarme. A través de la oración deposito en Dios todas mis ansiedades. La oración me ayuda a descansar en Dios cuando las cosas no van como yo quisiera. Es gracias a la oración que yo puedo libremente pedirle al E.S. que haga mas real a Cristo en mi vida.
No tengamos miedo de acercarnos a Dios, de entrar en su presencia, esperar en él y escuchar ese suave murmullo que trae paz a nuestra vida acelerada. Samuel no tuvo miedo, estuvo dispuesto y de hecho se permitió escuchar la voz de Dios. Dios honró la disposición de Samuel. Dios le habló.
- Establece tu Siló.
Mientras Samuel crecía, el Señor estuvo con él y confirmó todo lo que le había dicho. Y todo Israel, desde Dan hasta Berseba, se dio cuenta de que el Señor había confirmado a Samuel como su profeta. Además, el Señor siguió manifestándose en Siló; allí se revelaba a Samuel y le comunicaba su palabra. 1 Sam. 3.19-21 NVI
Dios en su sabiduría e increíble amor decidió manifestarse en el mismo lugar a Samuel. Personalmente creo que Dios puede manifestarse y revelarse como y cuando Él quiera. Dios no está limitado por nuestras ideas pre-concebidas sobre como debe de moverse. Al final del día el es Dios. Dios nos habla a través de muchas formas y de muchas maneras; a través de su Palabra escrita, a través de situaciones, a través de otros hermanos, a través de la oración.
Lo que quiero decirles es que no solo en la Iglesia nos podemos encontrar con Dios. Sino que podemos encontrarnos con él diariamente. Y esa es la idea. Lo que quiero es animarlos e invitarlos a que se armen de valor y decidan emprender este viaje. Yo estoy caminando en este camino hacía una intimidad mayor con Dios donde mi vida sea transformada, un camino que me lleve a rendir áreas de mi vida que necesitan ser tocadas, un camino que me lleve a ser moldeado por él.
Creo firmemente en que es saludable tener un lugar especial de quietud y tranquilidad donde encontrarse con Dios, donde esperarlo. Jesús se iba a un lugar que le proporcionaba quietud y tranquilidad. Jesús se fue al desierto 40 días antes de comenzar su ministerio, con frecuencia se apartaba a un lugar quieto con sus discípulos, se iba a orar a la montaña, y antes de ser crucificado se fue a orar a un lugar apartado. A través de la Biblia puedo ver historias donde Dios se comunicaba con sus siervos en lugares apartados, lo hizo en desiertos y montañas.
En el relato de Elías podemos ver lo mismo. 1. Reyes 19.11 dice:
El Señor le ordenó:
—Sal y preséntate ante mí en la montaña, porque estoy a punto de pasar por allí.
En el relato de Samuel se nos dice que: el Señor siguió manifestándose en Siló. Creo que es muy saludable establecer un lugar en el que nos encontremos con Dios. Un lugar de oración en el que no seremos distraídos. Algunas personas oran en su closet porque es un lugar tranquilo en el que no hay distracciones, y se convierte en su closet de oración. Otros lo hacen en sus cuartos, otros en su oficina, otros en el estudio, inclusive hay quienes lo hacen en el baño.
Yo me encuentro con Dios en mi cuarto por las noches. Cierro la puerta, coloco música de adoración y por la siguiente media hora somos Dios y yo. Cuando no puedo hacerlo en mi cuarto lo hago temprano en mi librería. Los martes y viernes salgo muy temprano de la escuela. A esa hora la plaza está vacía y no hay distracciones. Yo he descubierto que un tiempo de adoración, seguido de lectura bíblica, oración contemplativa sobre algún pasaje que Dios me haya echo fijar los ojos en, me ayuda a llegar a ese lugar de quietud, de tranquilidad donde ese suave murmullo resuena en mi corazón y espíritu.
Conclusión:
Creo que Dios nos esta atrayendo y llamando a caminar con Él de una forma mas profunda, mas centrada, nos está invitando a ese lugar seguro, calmo, interno del que solamente Él tiene la llave. Ese lugar donde nos habla. Creo que una de las claves para vivir nuestra vida derramándose delante de Dios es aprender a entrar en ese lugar de quietud y silencio, ese lugar donde la verdadera intimidad y comunión espiritual pueden llegar a su plenitud.
Dios quiere manifestarse y revelarse a si mismo en tu Siló. Pero eso es importante invertir tiempo en la presencia manifiesta de Dios. Es a través de la oración y la lectura meditativa de Su palabra que podemos ser sensibles y escuchar esa dulce suave voz hablar a nuestras vidas una palabra a la vez.
